Alana.
Me presiono las yemas de los dedos contra los párpados cerrados, conteniendo el ardor en los ojos. Llevo horas fijando la mirada en la pantalla de la laptop, sumergida en un bucle de enlaces caídos, foros antiguos de la alta sociedad y archivos digitalizados de la prensa de hace más de dos décadas. El rastro digital es difuso, pero tal como le dije a Christopher, nada desaparece de internet para siempre. Solo hay que saber buscar.
En la pantalla parpadean los titulares de una tragedia vi