Ava y Alessandro terminaron de arropar a los niños y luego ambos salieron de la habitación. Tomados de la mano caminaron hasta llegar a la habitación de él, que ahora compartían. No tenía mucho sentido seguir teniendo habitaciones separadas cuando él se colaba en la de ella cada noche.
Mientras se alistaban para ir a la cama, Alessandro le compartió cosas sobre su día. Ambos habían desarrollado una rutina. A veces Ava pensaba que ya parecían una pareja de recién casados.
Al terminar los dos