Odette me miraba como si quisiera matarme. Cada músculo de su rostro temblaba por el esfuerzo de contenerse.
Me levanté apresuradamente, intentando explicar lo que había sucedido, pero no me dejó terminar: simplemente señaló la puerta con esa mirada fría que me atravesaba.
Salí de la habitación con el corazón acelerado. Sabía que debía irme de allí, pero la curiosidad me retuvo. Apoyé el oído contra la puerta, con el pecho latiendo con fuerza.
Al otro lado, Odette hablaba con James. Su voz so