Desde que había llegado a Industrias Gold, Alessa intentó mantenerse alejada de cualquier chismoso a su alrededor. No estaba de humor. Carla la había llamado en el primer segundo para prevernirla. Sin embargo, era un poco demasiado tarde para salir de ese conflicto.
—¿Vas a estar bien después de todo? —le preguntó su mejor amiga al otro lado de la línea, con ese tono preocupado y protector que nunca iba a olvidar.
—Por supuesto, Carla.
—Hmm, dime la verdad. Puedes decírmelo.
Torció los labios,