Mundo ficciónIniciar sesiónEntramos a mi habitación y noté que Valentina la admiraba con un brillo inusual en sus ojos. Recordé la última vez que ella estuvo aquí, cuando sacó espantada a la dependienta de la tienda de ropa, haciéndole creer que yo era algún tipo de multimillonario que se acostaba con jovencitas, como se descubrió, no hace mucho, que hacía un hombre en Estados Unidos. Jamás me hubiera imaginado







