Mundo ficciónIniciar sesiónSu amiga tenía razón, le hubiera ido muy mal como si hubiera seguido viviendo en esa casa.
—¡Gracias por estar conmigo! Le dice la castaña.
—Ni que lo digas.
Esa noche las chicas fueron a trabajar como de costumbre, y como siempre el bar se encontraba a reventar. A medida que avanzaba la noche, Zoé se dio cuenta que la mesa que utilizaban los herman







