Sus palabras me confundieron.
—¿Te regresarías a vivir conmigo?
—¿Por qué?
—Porque te extraño.
—Yo...
—No me contestes ahorita... piénsalo, ¿sí?
—¿Qué es lo que me estás pidiendo exactamente?
—Que vuelvas a vivir conmigo...
—¿Y eso para qué? Soy parte de la manada, tengo mi propia casa aquí. Ya no necesito ser tu invitada, me dieron donde quedarme. Ya no hace falta que me quede contigo —contemplé el jardín a nuestro alrededor. Sí extrañaba la Casa del Alfa... la compañía... pero había pasado dem