– Bueno. Como decía. El imbécil creyó que estaba en peligro pero todo era actuación. Me estaba divirtiendo haciéndoles creer a los narcos que tenían el control.
– ¡Narcos! –repite Keila horrorizada.”Así”. Ella no sabe que trabajó para el FBI. Voltee a verla.
– Lo siento. Me uní al FBI como consultora civil y hemos estado trabajando en casos sin resolver.
–- ¿Nada peligroso verdad?
– Quieres calmarte. No lo arruines – fue más una exigencia que una petición. Su sobreprotección no me arruinaria el