– Pero vaya…vaya. ¿A quien tenemos aquí?… nada más que el amante de niños… ¿Como esta tu princesita?… ho, si es verdad… está muerta – en toda su cara se extendía una satisfacción por ese recuerdo – Por mi causa. Sabes Israel… me he deleitado todos estos años con la muerte de esa niña estúpida y vienes tu ahora con un nuevo trofeo… eres un total caos, todo lo que tocas lo matas.
Me encaró de frente, estaba atado sin poder atravesarlo con algo… se deleitaba al verme tan vulnerable, se regodeo de