Vítor
El intercambio de palabras con Tomas era cada vez más intenso y hostil. Podía sentir la ira burbujeando en mi interior, y mis palabras salieron en un tono áspero y acusador.
- Debes comer mierda para pensar que me estoy aprovechando de Sofía. - Dije, con mis palabras llenas de indignación.
Él no dudó en replicar, alzando la voz en señal de desafío:
- Mira cómo me hablas, imbécil vividor. - Levantó la mano y me señaló con el dedo.
Mi paciencia se agotaba rápidamente y no tenía intención de