Me había abierto una pequeña parte de su pasado oscuro. Sus ojos se veían más negros. Estaba frente a él dándole la espalda a la chimenea. Acuné su rostro en mis manos.
—Le tengo fobia apagar al celular y no por estar enviciado, es que ante una llamada de mi madre o hermana pidiendo ayuda, correré a su encuentro.
—Es entendible.
—No todas las mujeres comprenden eso. Antes de que aparecieras, con quienes salía deseaba que fueran mi prioridad y ellas no lo fueron, ese círculo es muy cerrado.
—Sé