47. Noche Eterna
[GERRARD]
Madrugada del 29 de abril
Todavía ella esta abrazada a mí y por alguna razón ninguno de los dos puede conciliar el sueño, o es que tal vez seguimos pensando en todo lo que acaba de pasar sobre esta cama y mucho más en las palabras que nos dijimos —¿No puedes dormir?— Le pregunto rompiendo el silencio y sonríe.
—No, ¿tú?— Averigua y niego.
—Tampoco, lo que te dije es algo que mantengo ¿sabes?— Hablo y ella se acomoda sobre mi pecho para mirarme a los ojos.
—¿Lo de ser uno conmigo siemp