Morí el 17 de abril del 2031.
Sí, morí, pero también viví.
No sé cómo empezar a describir los últimos años de mi vida, no basta con decir que fueron buenos años, porque, en parte, eso podría ser mentira. Es decir, no todos fueron buenos, no, no me atrevo a mentir. Cada día fue una batalla, una mezcla de amor, dolor, miedo y esperanza. Y aunque ahora estoy escribiendo estas palabras desde un lugar donde ya no siento el peso de la enfermedad, mi corazón aún late con cada recuerdo de lo que dejé