Adam esperaba en la sala, observaba el boleto detenidamente en sus manos, levantó la vista y observó a su abuelo caminar hasta él.
Adam frunció el ceño y se levantó para ayudar a su abuelo, apenas y podía caminar con el bastón. “¿Qué haces aquí abuelo? Regresa a la casa”.
El abuelo negó. “Y perderme tu declaración y ver a mi nieta, estás loco”.
Adam no dijo más, lo ayudó a sentarse en la silla y se quedó en silencio.
El abuelo palmeó su hombro. “Intentaremos hablar con ella, iremos a la tele