Mundo ficciónIniciar sesiónDoña Luisa estaba indignada, sin embargo, antes de poder pronunciar su punto de vista, apareció Mariana, se quedó viendo a la señora sin poder ocultar su creciente nerviosismo, al punto de ocultar su mirada. A pesar de esta, haber sido una mujer diplomática, en esta oportunidad no pudo contener el enojo.
—¡¿Quién carajos eres, para creerte con el derecho de entrar en la habitación de mi hijo?!
—Señora, yo soy la esposa…—no pudo continuar la oració







