Mundo de ficçãoIniciar sessãoLiuggi salió de la oficina muy molesto. Subió al auto sin siquiera despedirse de los hombres de seguridad, estaba indignado con Lisbani, era una necia, ni siquiera lo había dejado expresarse, él como un idiota intentando reconocer esos sentimientos por tanto tiempo guardado, pero mejor así, allí se quedarían esas estúpidas emociones, guardadas en lo más profundo del corazón.
No pensaba hacer uso de ellos nunca más los mantendría en el olvido, así estaría protegido, no q







