DAMIÁN
Nunca pensé que mi abuelo y mi padre fueran santos o un ejemplo a seguir; siempre supe que tenían sus secretos, pero nunca a este extremo. Han pasado unos días desde que me enteré de aquella verdad que por años desconocía.
—Es imposible, me estás mintiendo, mi abuelo no puede ser ese monstruo que tú dices. —No me cabe en la cabeza que haya cometido semejante crimen tan atroz y asqueroso.
—Puedes comprobar que no te miento, yo lo llegué a denunciar, pero la desestimaron por el poder que t