DAMIÁN
Cuando abrí los ojos, poco a poco fui tomando noción de donde estaba, DOS EMBRIONES fue lo que dijo, ahora lo recuerdo y un fuerte dolor de cabeza me invade.
—Al fin despiertas, no pensé que fueras tan cobarde, pero debería no sorprenderme si tú eres un.
—Es que tú no entenderías Nathalie, no entiendes — Trato de decirle, mientras respiro profundo para que este dolor constante cese y retomar la calma.
—Explícame entonces, porque juro que me morí de vergüenza cuando caíste al suelo como u