―Entiendo perfectamente que nuestra relación no es la mejor, señorita Lee ―objetó Ruben―. Sin embargo, es de buena educación aceptar los gestos amables de las personas.
―Pffffft… ¿Gestos amables? ¿Cómo mandar a su secretario a drogarme el viernes por la noche para hacerme quién sabe qué? ―cuestionó con burla descarada. Ángela no se sintió intimidada por la mirada amenazadora del hombre―. Siento que esta puesta en escena es ridícula, no entiendo los motivos que usted tendría para contactarme, a