CAPITULO 3

- Joder Juls! Sabes que hora es?

- Las cuatro y media de la mañana

- Vos estás loca, sabes el susto que me ha dado el teléfono?

- En dos horas tengo una cita y no se qué ponerme Noel

- Cita? Con el camarero Mario Sanz? -dijo riéndo - Lo sabía Juls? - Julia le había colgado el móvil, él la volvió a llamar

- Eres un traidor, cómo no me dijistes quién era?

- No me lo preguntaste, amor, a ver dónde vais?

- No lo sé, fuera de la ciudad, sólo me dijo que llevara zapatillas.

- Ponte ese vestido largo blanco con flores rojas grandes, el de escote palabra de honor con los tirantes caídos, hoy hará calor, y coge el sombrero de paja blanco con cinta roja, y la mini mochila roja, irás perfecta.

- Gracias, te quiero argentino

- Llámame amor

A las seis de la mañana Mario, vestido con unos vaqueros negros, deportivas adidas, una camiseta blanca y una camisa desabrochada negra, se apoyaba en su coche, a esperar a Julia. Después de diez minutos esperando, se preguntaba si debía esperar un poco más, cinco minutos más, pensó, realmente sentía que esa chica le gustaba de verdad, sólo esperaba que ella no le decepcionase. Ensimismado en sus pensamientos no oyó llegar a Julia.

- Buenos días, Sr. Sanz -saludó ella

- Julia! - se sorprendió - pensé que ya no venías. - dijo saludándola con dos besos. Aunque lo que realmente deseaba era besarla en la boca, estaba deslumbrante con aquel simple vestido, su pelo recogido en una trenza al lado derecho. El hizo ademán de abrirle la puerta del coche, cuando ella le detuvo.

- Soy capaz de abrir yo sola, gracias, no quiero nada de galanterías Sr. Sanz. - estaba claro, que ella venía dispuesta a marcar distancia entre los dos, pensó Mario, quien dejó que ella entrara al coche, haciendo él lo mismo.

- Este es tu coche, o se lo has pedido prestado algún empleado? Espero que no nos deje tirados - el sarcasmo se apoderaba de ella cuando estaba junto aquel hombre.

- Te aseguro que no nos dejara tirados. Y si, es mi coche, un Talbot Matra Murena de 1980.

- Coleccionas coches antiguos? - el sonido suave del motor alerto a Juls que se ponían en camino.

- No, Julia, no colecciono coches. - contestó molesto. - Por qué crees que todo en mi gira alrededor del dinero?

- No quería ofenderte - se disculpó ella.

- El coche era de mi padre, fue el primer coche que se compró, en este coche me enseñó a conducir, cuando sólo tenía 14 años, es un recuerdo con ruedas.

- Cómo murió .... Tu padre?

- Un infarto, hace ya tres años.

- Siento haber sido tan grosera, no sabía que ...

- Te avisé que no me pre juzgaras por las apariencias. Y ahora ponte cómoda, tenemos seis horas de coche, antes de llegar.

- Seis horas? A donde vamos? - dijo quitándose las zapatillas, y sentándose sobre sus pies.

- Ya lo verás, es algo que hago todos los domingos, y que no puedo posponer a pesar de haber quedado contigo, espero que no te importe.

- Para nada. Funciona la radio? - dijo ella encendiéndola. Y tras buscar varias sintonías, optó por apagarla, toda la música que sonaba eran baladas romanticonas, que ella no necesitaba en este momento.

- También eres exigente en temas musicales? - ella sólo se encogió de hombros, buscó en su mini mochila el bálsamo labial, tuvo que sacar sobre su regazo todo lo que llevaba en él para poder encontrarlo: cartera, perfume, camara fotos, clines, gafas de sol, agenda, crema de manos, dos móviles. Encontró el labial y se humedeció los labios con él.

- Frambuesa? - preguntó él

- Si, quieres un poco? No tiene color, hidrata muy bien. - él la miró un segundo, claro que quería un poco, pero de sus labios, sólo pensaba en besarla de nuevo, a pesar de la distancia que ella había dejado claro, no era tonta, y captó la mirada y el deseo de él. Se inclinó hacía él recogiéndose el vestido, y cuando él pensó que iba a besarle, ella le humedeció los labios con el bálsamo. El se frotó los labios para saborear la frambuesa, mientras ella lo miraba dejando al descubierto su propio deseo y excitación, su mirada estaba centrada unicamente en los labios él moviéndose. La magia se rompió cuando ella se volvió a sentar rapidamente, observando el paisaje tras la ventana.

- Para! Por favor!

- Qué? Que pasa? -dijo él asustado por su gritos, paró el coche en el arcén, mientras ella recogía todo lo que había sacado de la mochila, excepto la cámara, bajó del coche, seguida por Mario. - Qué ocurre?

- Mira! Campos de girasoles! No son preciosos, me encantan!- dijo ella fotografiando el paisaje que tenía a sus pies.

- Estas loca! Me has dado un susto de muerte!Y todo por unas fotografías!

- Crees que se pueda entrar? Vamos a mirar -dijo tomándolo de la mano y arrastrándole al centro del campo de los girasoles. Tras hacer varias fotos más, él le quitó la cámara.

- Dame, te haré una fotos. - le hizo media docena de fotos, en varias posturas, con sombrero, sin sombrero, con gafas, sin gafas - la felicidad de ella simplemente en un campo de girasoles hizo que Mario se riera al verla tan contenta e infantil.

- Nos hacemos una juntos? - preguntó ella. El se colocó junto a ella, le rodeó la cintura con la mano izquierda, mientras que con la derecha dispara la cámara varias veces, sonriendo los dos, en la última foto Juls le puso su sombrero de paja mientras él hacía una mueca graciosa - Gracias - dijo Julia cogiendo de nuevo la camara, regresando de nuevo la coche.

- Quieres algo de beber? - preguntó él abriendo el maletero. Ella se acercó junto a él. - Tengo agua, zumos, cerveza sin alcohol, moscato ... - Juls vió en el maletero una nevera llena de bebida y de fruta, un manta de viaje y una cesta de picnic

- También has traido comida? - preguntó sorprendida.

- Un pequeño lunch para mitad de camino.

- Y cuanto se supone que falta para llegar a la mitad del camino?

- Poco más de una hora

- Entonces me quedo con una botella de agua, y unas pocas de uvas - dijo cogiéndolo ella misma. Mientras que él optó por un zumo de frutas. Muy buenas las uvas - dijo Julia que comía mientras él bebía el zumo antes de volver a entrar en el coche. Cerró el maletero.

- Me alegro que te gusten - dijo mirando como comía una tras otra, masticando lentamente, hay se dió cuenta de lo que disfrutaba ella realmente con la comida, era como si saborease cada bocado, como si lo probara por primera vez.

- Quieres? - preguntó ella ofreciéndole una. El se acercó, quería jugar, quería ponerla a prueba, quería acortar distancia, se acercó y abrió la boca mirándola a los ojos. Ella le metió la uva en la boca y sus labios rozarón su dedos mojados por la fruta. Quieres más? Yo no voy a comerme todas - él asintió, pero esta vez no abrió la boca, la atrajo hacía su cuerpo rodeándola por la cintura, y sin dejar de mirarla la besó apasionadamente, saboreando cada rincón de su dulce boca, introduciendo su lengua hasta acariciar con ella toda su húmeda lengua. Juls se derritió con la ternura y la pasión con la él la besaba, su cuerpo comenzó a querer retorcerse de placer, un ardoroso calor comenzaba a subir por sus piernas, y sólo pensaba: páralo Juls! Páralo! Pero fue él quien lentamente fue acabando el beso, jugueteando con la trenza de ella.

- Eres increiblemente sensual, ni te imaginas las veces que he deseado besarte desde que te he visto esta madrugada. - ella le sonrió con una extrema dulzura. Se acercó a él para susurrarle algo al oido, y con voz baja susurrando avergonzada le dijo.

- Voy a confesarte algo, el deseo el mutuo - su voz acalorada, su aliento rozando el cuello de Mario, hizo que él mismo tuviera que contener la excitación que comenzaba a crecer en su propio sexo. Sonriendo, al darse cuenta de la situación que había provocado en aquel hombre, dijo- Volvamos al camino Sr. Sanz

- No vuelvas a llamarme así, - dijo enfadado- A mi no me hace gracia - dio al vez que ella sonreía mientras subía al coche. - Te lo digo en serio, sólo Mario, de acuerdo? - dijo él arrancando el coche.

- Esta vez sólo te estaba vacilando, no gruñas más.

- Vacilando? Bien, de acuerdo, cada vez que me llames así o me vaciles, te tiraré de de esa bonita trenza que llevas.

- Qué? -dijo ella soltando una carcajada que casi se ahoga con una uva. - No seras capaz? - él le tiró de la trenza para demostrarselo - No seas crío! - gritó ella. El volvió a tirar al ver que ella se enfadaba. -Ah! Vas a conseguir que me dé dolor de cabeza, Mario!

- Pués eso decía yo, solo Mario! Lo has pillado. -dijo él divertido al verla fruncir el ceño, se acercó rapidamente y le dió un beso fugaz en los labios. - Enfadada no estas tan sexy - mintió. Ella lo miró de reojo, mientras volvían a la carretera, cuando se terminó de comer las uvas, Juls recostó el asiento, no quería dormirse pero el madrugón empezaba hacer meña en su cuerpo, finalmente se durmió.

Mario aprovechó para relajarse, conducir siempre le había resultado una terapia emocinal, coger el coche, carretera y manta, como solía decir su padre, y no pensar en nada, pero esta vez, no dejaba de pensar en Julia, verla hay, junto a él, dormida, tranquila, le obligó a recordar a las otras mujeres que habían pasado por su vida, y ninguna de ellas, se parecían a Julia, ni fisicamente, ni si quiera de caracter. Julia no tenía nada en común con ninguna de aquellas mujeres, quizás fue eso lo que hizo que se fijase en ella, su timidez y luego su espontaneidad, hicieron que él abriera de nuevo las puertas de su corazón al amor. De repente, él sonido de un móvil, despertó a Julia.

- Si? -contestó todavía semi dormida

- Juls, estás bien?

- Noel, si, estupendamente, porque?

- Estaba preocupado, donde estáis?

- No lo sé

- Cómo que no lo sabes, oye, seguro que estás bien, amor?

- Que sí, estamos en la carretera.

- Qué no habeís llegado?

- No. Cuánto falta? -pregunto a Mario-

- Unas tres horas, algo menos.

- Ha oido Noel?

- Joder, vos sos tonta? Te has ido con un tío al que no conoces, a una escapada de seis horas?

- A ver, Noel, tu mismo me dijiste - Mario reía divertido al escuchar la conversación de aquellos dos.

- Amor, en seis horas le da tiempo a violarte, martarte y deshacerse de tu cadaver

- Qué dices? No te hagas peliculas, estas fatal, nene - Mario hizo un gesto a Juls para que pusiera el manos libres.

- Noel, soy Mario, no te preocupes por Julia, cuidaré de ella, hasta el momento no se me había pasado por la mente hacer ninguna de esas cosas.

- Cómo hasta el momento? Oye tío, no chulees a un gay que te maldigo para el resto de tu vida! - Julia seguía avergonzada, pero Mario tenía que aguantarse la risa.

- No, en serio, me alegro que Julia tenga a alguien de se preocupe por ella, nos dirigimos a las Dunas De Vid, conoces el lugar?

- Si, lo conozco, gracias por la información.

- En cuanto lleguemos te mando un mensaje vale? -dijo Juls

- Vale, pasalo bien, y tu machote! Cuidamela!

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