24. LA CAJA Y EL SOBRE
POV. VALENTINA
No volví a la mansión. Y esta vez no era un impulso ni una rabieta.
Era una decisión.
Había prometido que no regresaría hasta que dejaran de tratarme como a una niña incapaz de soportar la verdad. Y Alessandro De Luca conocía demasiado bien a su hija para saber que, cuando hacía una promesa… La cumplía.
El camino hasta la casa de Elena fue extrañamente silencioso.
Los árboles parecían moverse despacio con el viento de la tarde y, por primera vez desde el accidente, sentí que podí