Cuando llegaron a casa luego de ver la caída del sol, la sorprendida fue Paola que por primera vez en mucho tiempo lo vio sonriendo, aunque no tenía idea porque, pero por un instante vio en su hermano un brillo, uno que nunca había visto antes, él agradaba mucho verlo sonreír, a pesar de muchas cosas sabía que su hermano se merecía eso sonreír.