Después de subir al coche de Auri, ella nos llevó a nuestra casa, donde las cuatro nos sentamos cuando llegamos como hacíamos siempre, en los cojines en el suelo, después de que dejara mi equipaje en mi dormitorio. Sacaron algo para picar, una botella de vino y una de zumo de naranja para mi, haciéndome reír.
—- Bueno ya estamos las cuatro mosqueteras juntas, no sabes cuanto te hemos echado de menos, Gabi — me dijo Maria.
—- Gracias Maria y ahora por favor ¿podéis decirme qué le sucede a Carlo?