Jadem subió al coche sentándose a mi lado, rodeando mis hombros con su brazo besando mi cabeza y mi frente. Mientras yo estaba completamente mareada, por la droga.
—- Te salve otra vez, creo que voy a tener que cobrarte la doble preciosa —- escuche que me decía.
Cuando me desperté, me dolía la cabeza y todo el cuerpo viendo a Jadem a mi lado en la cama, fijándome que ya estaba en su palacio, intenté incorporarme, pero me mareaba aún más.
—-- Quédate quieta en la cama, has esnifado más droga que