Después de dar a luz a una niña, la cogieron de mis brazos sin que yo misma pudiera verla llevándo la fuera de la cabaña. Pasaron dos meses y algunos de los miembros se prepararon para ir a la ciudad, no hizo falta que yo rogara mucho para acompañarlos, pues me dejaron ir porqué según ellos me enseñaron a vender en el mercado lo que esta gente preparaba para la venta. Cuando llegamos al pueblo, nos pusimos a preparar el puesto, los turistas se agolpaba en los puestos pues lo que hacían las muje