XIV
Aún así, Jasha, no podía dedicarse solo al Ballet, amaba el hielo y cuando ganó su primera medalla tomó la decisión. Dedicaría su tiempo y energía a los patines. Ekaterina lo apoyó y le insinuó que tuvieran una relación. Por supuesto él aceptó encantado, apenas tenía diecisiete años y ya tenía el mundo a sus pies. Ahora entraba en los terrenos de la piel. Con ella conoció el sexo y le gustó mucho. Ella le enseñó cómo amar otro cuerpo, cómo hacerlo llorar de dicha y cómo respirar su aire ca