-Pero Fabio, no entiendo hermano, tantos meses desesperado, sufriendo y ahora que la tienes a tu lado simplemente ¿no te animas a nada?-preguntó Marcos asombrado.
-Lo sé ¡lo sé! pero que quieres que te diga-gesticuló con ambas manos-hay dos cosas que me están frenando, una: está recien parida, dos-contó con sus dedos-no creo que yo le interese más.
-¡En serio Fabio! ¿En serio crees eso? ¡Por Dios hombre! esa mujer te ama desde el día uno, cuanto tú ni siquieras te habias fijado en ella más