37-Necesitas ayuda.
Se quedaron mirándose fijamente, ninguno de los atinaba a nada, Fabio quería besarla, abrazarla, decirle cuanto la extrañó, pero de tanto que quería decir, simplemente no dijo nada.
-¿Quieres…quieres cargarla?-le dijo Amelia después de unos segundos de silencio.
—¿Puedo?
—¡Claro! Es tu hija.
Amelia caminó con su pequeña en brazos hasta estar justo delante de el. ¡Dios mío! Cuanto amaba a ese hombre, estar sin él había sido una completa tortura,, se volvieron a mirar a los ojos y dibujaro