—¡Por eso la mocosa es una malcriada! Siempre la estas defendiendo y nunca me apoyas, por eso nos peleamos todo el tiempo, porque le das prioridad a esa niña.
—Y será así siempre, te gusté o no— Resoplé con fuerza. —No vamos a discutir eso ahora y menos porque voy a entrar a una junta muy importante en media hora, así que, habla rápido y dime a que has venido.
Mi esposa enseguida vuelve a recuperar su postura ligeramente infantil y me pregunta si no he adivinado a que ha venido, le contesté que