Me subo a la cama y empiezo a deslizarme hacia él con lentitud, haciendo que mis senos recorran su cuerpo al igual que mis manos, no puedo dejar de acariciar su cuerpo y cuando llego a su pecho, mis uñas se deslizan por él con suavidad, llena de ansias.
—Te deseo tanto, que ya no pude resistirme.
—Hannah.... cariño— Tiene la respiración agitada y turbulenta. —Detente, todavía hay vuelta atrás, no sigas.
Deposito pequeños besos sobre su pecho y lentamente me voy sentando sobre él, luego llevo mi