ERIC
Unos dedos se deslizan por mi cabeza logrando que salga de mi estado de letargo por el sueño, me remuevo en la cama ligeramente acercándome más hacia las caricias que mi mujer me da para poder despertar.
–Eric, es hora de despertar –escucho una voz lejana, que ignoro para poder seguir disfrutando de las caricias.
Cada vez más el sueño se aleja de mi consciencia, las caricias las siento con más firmes y mis ojos pesan cuando intento abrirlos para poder ver a esos ojos que tanto amo.
–Eric –