Capítulo 36

Se queda quieto, esperando que ella se acostumbre a su tamaño, ya que su miembro no es como el de algún humano ese tiempo tarda un poco más.

- Be-bebé muévete, por favor. – Le pide al borde de su éxtasis.

- Lo que ordene mi Reina. – La toma con fuerza por las caderas y va moviéndose lento y algo constante... Después de un rato parece no ser suficiente para ambos.

- Amor más-más rápido.

- Claro mi amor.

Aumenta la velocidad y fuerza de sus embestidas dejándolos a ambos casi sin oxígeno. Es lo má
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