Se queda quieto, esperando que ella se acostumbre a su tamaño, ya que su miembro no es como el de algún humano ese tiempo tarda un poco más.
- Be-bebé muévete, por favor. – Le pide al borde de su éxtasis.
- Lo que ordene mi Reina. – La toma con fuerza por las caderas y va moviéndose lento y algo constante... Después de un rato parece no ser suficiente para ambos.
- Amor más-más rápido.
- Claro mi amor.
Aumenta la velocidad y fuerza de sus embestidas dejándolos a ambos casi sin oxígeno. Es lo má