—Mónica —gritó una vez más. Observó la sala o lo que quedaba de ella y se dio cuenta de que no podría salir por la puerta principal. Solo quedaba una salida, detrás de él, al final del pasillo podía llegar hasta el gimnasio y salir por la puerta trasera.
En dirección a la cocina ya no se podía avanzar, se alejó de ahí y buscó hacia el otro lado. Entonces vio a Susan inclinada sobre un cuerpo tendido en el suelo. Su corazón se detuvo cuando vio el rostro de su prometida, quería evitar pensar en