Elaide entró a la habitación de Ezio sin anunciarse y lo encontró revisando unos documentos. Por supuesto, estaba tratando de trabajar. El día anterior también lo había intentado, pero Elaide lo había detenido a tiempo.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó con voz autoritaria.
Ezio alzó la mirada llena de sorpresa. De inmediato colocó los documentos sobre su velador.
—Creí que llegarías dentro de media hora.
—¿Y es por eso que decidiste trabajar?
—No le diría trabajar. Solo estaba revisando unos pap