Capítulo 50 – La cena
Dana:
Los tres bajamos del coche casi al mismo tiempo y caminamos en silencio hacia los ascensores. Nadie dijo nada, pero el ambiente estaba tan cargado que no hacía falta.
Yo sentía un nudo en el estómago que no se desarmaba ni respirando hondo. Geon tenía la mandíbula tensa, Bon miraba al frente con esa calma forzada que usaba cuando algo no le gustaba, y yo solo pensaba que ya estábamos ahí, que no había vuelta atrás.
Al llegar al apartamento, la cosa se puso realmente i