PDV: Viena
Seguido de eso que había ocurrido con Sam, no dirigimos a un restaurant, estaba hambrienta y no pretendía esperar a llegar a casa.
Luego de que el mesero nos trajera la variedad de platillos que empecé a devorar en cuestión de segundos, me percataba que Meg se encontraba atenta al teléfono, como si indagara sobre algo a través del móvil. Sin pretender esperar a que me dijera inquirí al respecto.
—¿Qué haces? llevas rato metida de lleno en el móvil.
—Me encargo de tu problema, debe