PDV: Viena
—¿Ahora?
—¡Si, ahora!—evitando que se fuese a enojar me disculpe con su padre y le seguí.
Al estar próxima a él en ese espacio al que nos habíamos dirigido pude observar una ligera magulladura en su mejilla, lesión que empezaba a tocar cuando aparto mi mano de su rostro.
—¿Puedes decirme que más misterios ocultas? Ese pedazo de basura refirió sin tapujo alguno que el hijo que esperas es suyo, te imaginas que la abuela hubiese dicho lo del embarazo, tal parece que lo olvido y por f