Me quedé intrigada. ¿Qué hacía Sebastián aquí? ¿Venía de visita? ¿Estaba enfermo?
No tuve mucho tiempo para pensar, pues Diana ya había traído el coche frente a mí.
Al verme mirando hacia aquel lado, preguntó.
—¿Qué estás mirando tanto?
Al subirme al coche, mientras me ponía el cinturón, respondí.
—Maestra Castro, creo que acabo de ver a Sebastián.
—¿Estás segura? ¿Sebastián aquí? —Diana se burló—. Esas personas de clase alta, si van al hospital, van a esos privados que son súper lujosos y limpi