—Sí, jefe. Señora Cruz mencionó que tu comportamiento ya ha ofendido a la familia Romero —le dije sin rodeos.
—¿Algo más?
—Quiere que en las próximas citas me encargue de hacer el ambiente más ameno y evitar que termines enfrentándote con las candidatas —añadí, mientras lo observaba con cierta preocupación.
—Te ha encomendado una tarea difícil. Tendrás que esforzarte —dijo con un toque de ironía.
—Con que solo te controles un poco y no digas demasiadas cosas punzantes, yo podré hacer mi parte —r