Sara: [La última vez que estuve en tu casa, vi que tienes un perro. Le compré unos juguetes por internet y los envié a tu dirección. Irán llegando en estos días, por favor, estate atenta para recibirlos.]
Leí el mensaje con una mezcla de tristeza y admiración.
Sara, tan noble y generosa, siempre parecía recibir lo peor de la vida.
Estos años, Sara ha vagado de ciudad en ciudad, siempre desarraigada. Ahora que yo también me encuentro sola, no quiero que ella siga viviendo en soledad. Marqué su nú