—Ella es mi empleada. Cómo la trato no es asunto tuyo —respondió Ammy, con tono autoritario, segura de su poder.
—Hoy en día, se habla mucho de la igualdad en el trabajo. Ser su jefa no te da derecho a tratarla como basura —contesté, ya harta de su actitud prepotente. Comparada con Ammy, Sebastián era un jefe celestial.
Ammy soltó una risa amarga, burlándose de mi intento de enfrentarla.
—¿De verdad vienes a buscar problemas conmigo?
—No estoy buscando problemas. Me repugna el acoso laboral. Y c