—Vine con Ammy —dijo Oscar.
—¿Tiene cita la señorita? —pregunté, aunque sabía que no podía detenerla. Había que seguir el protocolo. Le sonreí amablemente.
—Ya le avisé a su jefe —respondió Ammy, con tono de superioridad.
—Perfecto, síganme —los conduje hacia el ascensor.
—¿Es la nueva asistente de Sebas? —preguntó Ammy, con desdén evidente en su voz.
Oscar frunció el ceño, pero permaneció en silencio.
Sebas... Usaba ese apodo con familiaridad, dejando claro que su relación no era superficial.
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