—Es un poco tarde, no creo que sea buena idea pedirle que salga.
Sebastián siempre está ocupado. Después del trabajo, se fue a una reunión con Mirko, y yo le di a Mirko unas pastillas para la resaca. No sé si a estas horas Sebastián ya habrá llegado a casa.
Al terminar de hablar, me quedé observando a Diana.
—Amiga, sé que soy hermosa, pero no necesitas mirarme como si fueras una acosadora —dijo Diana en broma.
Diana era como una flor en plena floración, radiante y llamativa. Bajo las luces parp