—¿Fue Stefan quien les pidió que me ayudaran con la carga de trabajo?
Johan y Mirko sonrieron sin decir nada.
—Si no hubiera mencionado esto hoy, ¿tenían planeado seguir ayudándome indefinidamente? ¡Si lo hubiera sabido, habría seguido siendo una floja, dejándolos a ustedes tan ocupados que no podrían ni levantar los pies del suelo, tratando de equilibrar trabajo y vida personal! —bromeé.
Desde que entré a Capital Montezuma, he sentido la buena voluntad de muchas personas, lo que me ha motivado