El husky tenía un carácter enérgico y algo loco, conocido por su tendencia a destruir cosas. En contraste, Sebastián siempre era maduro, serio, y raramente sonreía. Era curioso ver cómo alguien tan sereno podía llevar a un perro tan alborotado.
Sebastián caminaba con una mano en el bolsillo y la otra sujetando la correa del perro. Su estatura, más de 1.85 metros, hacía que la luz amarillenta del jardín alargara su sombra.
La casa antigua, con su arquitectura de columnas francesas, detalles ornam