Asentí, considerando decirle a Sebastián que regresara a descansar, pero no pude. Temía mirarlo a los ojos y ver su intensidad.
Lya había organizado los puntos de nuestra conversación con Hugo, instándome a tener cuidado. Sin embargo, suspiró: —Hugo puede no colaborar. Oscar sugirió que encontraras su punto débil, algo que realmente le importe. Señorita Rodríguez, piense en qué podría ser eso.
Me quedé pensativa.
La verdad, Hugo no mostró muchas debilidades evidentes durante el tiempo que estuvi