—Al principio, tus juegos de seducción me interesaban, pero después de que maté a Gerardo, perdí todo interés en ti. Especialmente después de estar con Juana. ¿Sabes lo maravillosa que es ella? Abierta, desinhibida, sabía más posiciones que tú. Verte me daba asco.
Hugo se reía con desprecio.
—Esa mañana, cuando me abrazaste, casi vomito. Pero luego pensé, está bien, ¿no? Tú, Sofía, la princesa mimada, todos pensaban que yo, un chico de campo, no te merecía. ¡Pues ahora eres una basura que alguie