Me reí con amargura.
—Hugo, aunque odies a mis padres, yo soy tu esposa. Durante siete años te he dado todo mi amor, ¿y así me pagas? Eres peor que un monstruo.
—¿Esposa? ¡Ja! Sofía, ¿de verdad esperas que me ablande contigo? —Hugo me agarró la mandíbula con más fuerza y dijo entre dientes—. Nunca te amé.
—Si no fuera porque tu padre era Gerardo Rodríguez, ¿crees que te hubiera perseguido y tratado como a una reina? —Se burló—. No quería decirlo así, pero verte tan ingenua, manipulada por mí, me