Luego de unas deliciosas hamburguesas junto a una soda y pudin de chocolate, Lucie y Armand caminan de la mano de regreso a la sala de espera. Allí está Damiana hablando con Morgan, quien parece algo molesto.
—¿Cuál es el horario de visita? —pregunta ella sin mirar al hombre porque está escribiendo un mensaje en su teléfono.
—Desde las ocho de la mañana, a esa hora se le da el desayuno.
—No puedo venir a esa hora, debo estar en el trabajo a las nueve y me queda lejos de aquí, sin mencionar que