Sí, es verdad, ambos han dicho que no están listos para tener intimidad, pero eso no quiere decir que no puedan sentir deseo y buscar una manera de quitárselo de encima… uno con el otro.
El aroma que Lucie desprende hace que Armand experimente un estado de frenesí diferente a otros. Se aparta lo suficiente para que una de sus manos vaya a los botones de la blusa de ella, pero sólo abre dos para dejar allí un par de besos que le ahogan un jadeo.
—Mi bella Lucie… eres tan suave.
—Y tú tan fuer